Hospital San Juan de Dios


Antiguo hospital de Nuestra Señora del Socorro, fundado en 1552 por Pedro de Valdivia. El actual edificio funciona en el lugar desde 1954 en Huérfanos 3255.

El hospital de Nuestra Señora del Socorro se situaba detrás del convento de San Francisco, separado de él, por una calle que se abrió en la parte posterior de la iglesia. El predio estaba circundado por muros de adobe; el frente que daba a la cañada, la actual Alameda, era de poco más de dos cuadras y su límite posterior lo constituía el Zanjón de la Aguada.


El hospital de Nuestra Señora del Socorro cambió su nombre por el de San Juan de Dios, en 1617, al hacerse cargo de él, la Orden de los Hermanos de San Juan de Dios. Sus nuevos administradores, vestidos con una jerga blanca y parda ceñida con una correa, fueron conocidos como los Padres Capachos, por las abultadas capuchas en que ocultaban sus cabezas y su rostro. Esta administración se prolongó por 206 años; pasando después a manos de laicos.


La antigua construcción se destruyó por completo después de soportar lluvias torrenciales que derribaron sus muros y el terremoto del 13 de mayo de 1647, donde la mayoría de los edificios quedaron hechos escombros en solo unos pocos segundos. Entre ellos, la Cárcel, el Edificio de la Real Audiencia, el Palacio del Gobernador y el Hospital San Juan de Dios, donde sólo quedó a salvo la enfermería con los enfermos, por ser un ala nueva.


A través de los años, las catástrofes siguieron afectando a la ciudad y al edificio del hospital. En 1864, una epidemia de tifus asoló la ciudad y el administrador del San Juan de Dios trasladó a los enfermos de viruela para dar cabida a los afectados. La fiebre tifoidea estimó una mortalidad de un 50 a 60% de la población. El Presidente de la Junta del hospital, el Dr. Lorenzo Sazié, negó la existencia de la epidemia alegando que no era contagiosa. Tiempo después, Sazié se hizo cargo de un Servicio de Cirugía, el primero fundado científicamente, cargo que no ocupó por mucho tiempo, pues contrajo el tifus exantemático dentro del mismo hospital, enfermedad que lo llevó a la muerte. Las constantes plagas que asolaron a la ciudad fueron producto de la gran resistencia que el pueblo tenía a vacunarse y a la pobreza y la inmundicia en que vivían la gran mayoría de sus habitantes. La viruela atacó en 1872 y 1873. Entre los años 1886 y 1888, una epidemia de cólera, terminó por saturar a los hospitales de la época, debiendo utilizar las autoridades otras instalaciones públicas, para fines de salud.


Terremotos posteriores, como el de 1906, que destruyó gran parte de las antiguas construcciones, dañaron estructuralmente al abatido Hospital San Juan de Dios, ubicado entre las actuales calles de Santa Rosa y San Francisco, situación que generó la necesidad de construir un nuevo edificio, que años más tarde se concretara gracias a la perseverancia del Profesor y Dr. Rodolfo Armas Cruz, secundado por los doctores Sótero del Río, Ignacio González Ginouves y Enrique Laval, además del gran apoyo del Presidente de la República Sr. Juan Antonio Ríos, quienes consiguieron que este anhelo se hiciera realidad, en un terreno en los límites de la ciudad de Santiago, frente a la Quinta Normal, cuya construcción se inició en 1945 y se inauguró el Io de mayo de 1954, siendo el Hospital más moderno para su época. Durante estos años de espera, los distintos Servicios del Hospital funcionaron en locales provisorios.